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Qué podemos
hacer
COMO COMUNIDAD EDUCATIVA
Los padres formamos
parte de la Comunidad Educativa del Centro Escolar al que llevamos a nuestros
hijos. Como padres debemos hablar con los profesores y orientadores para
buscar entre todos lo mejor para nuestros hijos. No es raro encontrarnos con
buenos maestros y/o profesores con mucha experiencia pero que no han tenido
una formación específica sobre los diferentes problemas de aprendizaje.
Quieren ayudar pero no saben muy bien cómo hacerlo. Estas son algunas
recomendaciones elaboradas por Vicente Oltra de la Facultad de Psicología de
la Universidad de Valencia, y que podemos sugerir a nuestros tutores o
maestros, sin ánimo de decirles qué deben hacer pero si explicándoles que
ellos pueden ayudar mucho a nuestros hijos con actuaciones muy sencillas:
> Haga saber al niño que se interesa por él y que desea ayudarle. Él se
siente inseguro y preocupado por las reacciones del profesor.
> Establezca criterios para su trabajo en términos concretos que él pueda entender,
sabiendo que realizar un trabajo sin errores puede quedar fuera de sus
posibilidades. Evalúe sus progresos en comparación con él mismo, con su nivel
inicial, no con el nivel de los demás en sus áreas deficitarias. Ayúdele en
los trabajos en las áreas que necesita mejorar.
> Dele atención individualizada siempre que sea posible. Hágale saber que
puede preguntar sobre lo que no comprenda.
> Asegúrese de que entiende las tareas, pues a menudo no las comprenderá.
Divida las lecciones en partes y compruebe, paso a paso, que las comprende.
¡Un disléxico no es tonto! Puede comprender muy bien las instrucciones
verbales.
> La información nueva, debe repetírsela más de una vez, debido a su
problema de distracción, memoria a corto plazo y a veces escasa capacidad de
atención.
> Puede requerir más práctica que un estudiante normal para dominar una
nueva técnica.
> Necesitará ayuda para relacionar los conceptos nuevos con la experiencia
previa.
> Dele tiempo: para organizar sus pensamientos, para terminar su trabajo.
Si no hay apremios de tiempo estará menos nervioso y en mejores condiciones
para mostrarle sus conocimientos. En especial para copiar de la pizarra y
tomar apuntes.
> Alguien puede ayudarle leyéndole el material de estudio y en especial
los exámenes. Muchos disléxicos compensan los primeros años por el esfuerzo
de unos padres pacientes y comprensivos en leerles y repasarles las lecciones
oralmente.
> Si lee para obtener información o para practicar, tiene que hacerlo en
libros que estén al nivel de su aptitud lectora en cada momento.
Tiene una dificultad tan real como un niño ciego, del que no se espera que
obtenga información de un texto escrito normal. Algunos niños pueden leer un
pasaje correctamente en voz alta, y aún así no comprender el significado del
texto.
> Evitar la corrección sistemática de todos los errores en su escritura.
Hacerle notar aquellos errores sobre los que se está trabajando en cada
momento.
> Si es posible hacerle exámenes orales, evitando las dificultades que le
suponen su mala lectura, escritura y capacidad organizativa.
> Tener en cuenta que le llevará más tiempo hacer las tareas para casa que
a los demás alumnos de la clase. Se cansa más que los demás. Procurarle un
trabajo más ligero y más breve. No aumentar su frustración y rechazo.
> Es fundamental hacer observaciones positivas sobre su trabajo, sin dejar
de señale aquello en lo que necesita mejorar y está más a su alcance. Hay que
elogiarlos y alentarlos siempre que sea posible.
> Es fundamental ser consciente de la necesidad que tiene de que se
desarrolle su autoestima. Hay que darles oportunidades de que hagan
aportaciones a la clase. Evite compararle con otros alumnos en términos
negativos. No hacer jamás chistes sobre sus dificultades. No hacerle leer en
voz alta en público contra su voluntad. Es una buena medida el encontrar algo
en que el niño sea especialmente bueno y desarrollar su autoestima mediante
el estímulo y el éxito.
> Hay que considerar la posibilidad, como se ha dicho antes, de evaluarle
con respecto a sus propios esfuerzos y logros, en vez de evaluarle respecto
de los otros alumnos de la clase. (Es la misma filosofía de las adaptaciones
curriculares). El sentimiento de obtener éxito lleva al éxito. El fracaso
conduce al fracaso (profecía que se auto-cumple).
> Permitirle aprender de la manera que le sea posible, con los
instrumentos alternativos a la lectura y escritura que estén a nuestro
alcance: calculadoras, magnetófonos, tablas de datos....
Considero que todo profesional de la enseñanza
debería saber algo sobre dislexia y tener en cuenta estas oraciones en la
medida de lo posible. Se evitarían muchos problemas en las aulas.

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